{"id":1414,"date":"2013-03-01T00:00:00","date_gmt":"2013-03-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/?p=1414"},"modified":"2021-06-27T19:58:06","modified_gmt":"2021-06-27T19:58:06","slug":"el-mejor-discurso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/2013\/03\/01\/el-mejor-discurso\/","title":{"rendered":"El mejor discurso"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1414\" class=\"elementor elementor-1414\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-698e2c3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"698e2c3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-30945d1 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"30945d1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0cee6ee jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"0cee6ee\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">EL MEJOR DISCURSO<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cd38452 jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cd38452\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>El p\u00fablico lo miraba expectante. Se trataba de m\u00e1s de trescientas personas reunidas en un mismo auditorio. No hab\u00eda ventanas a la vista y las puertas se hallaban cerradas. No se escuchaba ni el m\u00e1s m\u00ednimo murmullo. Sin embargo, afuera del auditorio hab\u00eda una fila inmensa de todos aquellos que no hab\u00edan alcanzado a entrar a la conferencia, pero tampoco ellos hac\u00edan ruido, o quiz\u00e1 era simplemente que estaba demasiado concentrado que no los escuchaba. Efectivamente, sus sospechas resultaron ciertas, pues poco a poco sus o\u00eddos se abrieron para identificar los sonidos de los leves golpes sobre la puerta, misma que un guardia trataba de detener infructuosamente. Los de afuera quer\u00edan entrar, quer\u00edan escuchar el primer discurso del profesor: unos para admirarlo, pues lo consideraban una persona muy capaz; otros por inercia, pues sus amigos adoraban las clases del afamado profesor; y otros m\u00e1s, cabe decir, para burlarse, pues no encontraban nada distinguido en aquella personalidad tan fr\u00eda y distante. El profesor lo sab\u00eda de sobra, inclusive ve\u00eda que muchos alumnos que podr\u00edamos llamar indeseables ocupaban las c\u00f3modas butacas del auditorio tomando as\u00ed los lugares que debieron haber correspondido a muchos de los alumnos de excelencia que esperaban afuera. Aquellos alumnos distinguidos, a pesar de su honestidad, trataban de sobornar al guardia para que dejara un poco entreabierta la puerta y as\u00ed no se perdieran el evento. Mientras, los alumnos problem\u00e1ticos, mal sentados en los asientos, devolv\u00edan una mirada retadora, inclusive un poco grosera.<\/p>\n\n<p>Lamentablemente los alumnos no eran los \u00fanicos esperando que comenzara el discurso, sino que tambi\u00e9n se encontraban renombradas personalidades del \u00e1mbito acad\u00e9mico, directivos y colegas. Al fondo, alguno que otro amigo profesor que sonre\u00eda para intentar darle \u00e1nimos pues sab\u00eda lo dif\u00edcil que le deb\u00eda de resultar aquello. Pero poco a poco las caras de cada uno de los presentes se fueron desvaneciendo y en su lugar s\u00f3lo hubo una inmensa masa de cuerpos semi-est\u00e1ticos, semi-callados, semi-humanos. La masa se deformaba a cada respiraci\u00f3n y amenazaba con volverse un monstruo devorador del miedo ajeno. El profesor no hablaba y, al parecer, eso s\u00f3lo serv\u00eda para alimentar a aquella bestia que ten\u00eda por delante y a la cual nunca hab\u00eda podido realmente vencer. El profesor comenz\u00f3 a preguntarse qu\u00e9 lo hab\u00eda llevado ante aquella situaci\u00f3n, por qu\u00e9 no hab\u00eda podido negarse; pero la verdad, apenas y recordaba de qu\u00e9 se trataba el asunto y qu\u00e9 se esperaba de \u00e9l.<\/p>\n\n<p>Finalmente levant\u00f3 la vista, s\u00f3lo para encontrarse con aquella luz colgante del techo que le daba directamente a los ojos. La audiencia seguramente no lo notar\u00eda pero, con cinco luces encima, el profesor apenas y ve\u00eda d\u00f3nde acababa el escenario. En ese momento pens\u00f3 en calcular el espacio; ya de por s\u00ed estaba haciendo bastante rid\u00edculo como para caerse por no ver los escalones o un borde mal dise\u00f1ado. Se movi\u00f3 un poco y aquello no hizo m\u00e1s que reanimar a la audiencia. De nuevo ese silencio sordo e inc\u00f3modo. El profesor empez\u00f3 a sudar.<\/p>\n\n<p>Entonces comenzaron a rechinar los asientos y alguien a lo lejos no dejaba de toser. Pero no pasaba nada. El profesor se esforz\u00f3 por respirar profundamente. Sent\u00eda c\u00f3mo las piernas le temblaban, y s\u00f3lo esperaba que el p\u00fablico no fuera capaz de notarlo. Movi\u00f3 un poco los brazos que colgaban casi inertes a sus costados y cuando gir\u00f3 un poco la mu\u00f1eca sinti\u00f3 el peso del reloj, por lo que record\u00f3 que hab\u00eda perdido mucho tiempo. Su mente agudamente le recrimin\u00f3 que, de haber empezado en punto, en aquellos momentos seguramente ya habr\u00eda finalizado su intervenci\u00f3n. Sin embargo, se ocup\u00f3 de callar su discusi\u00f3n mental en cuanto apareci\u00f3, pues sab\u00eda que no pod\u00eda darse el lujo de fallar. Todos los presentes esperaban su mejor discurso, aunque muchos ignoraran que ser\u00eda el primero y, con suerte, el \u00faltimo. Fue en ese momento en que un incipiente enojo se evidenci\u00f3. Cerr\u00f3 sus pu\u00f1os para darse fuerza y dese\u00f3 tener u\u00f1as qu\u00e9 enterrarse para hacerse da\u00f1o y obligarse a despertar. La situaci\u00f3n lo ameritaba. No pod\u00eda creer c\u00f3mo a pesar de los a\u00f1os su miedo no hab\u00eda hecho m\u00e1s que aumentar. Con inseguridad afront\u00f3 que en aquella ocasi\u00f3n no era miedo, sino m\u00e1s bien p\u00e1nico lo que sent\u00eda.<\/p>\n\n<p>La poca cordura que le quedaba le recordaba que deb\u00eda hacer algo. Si no decir el discurso que hab\u00eda tratado de memorizar, s\u00ed improvisar algo a la altura de las circunstancias. Entonces abri\u00f3 de nuevo las manos, parpade\u00f3 a conciencia y por primera vez se atrevi\u00f3 a devolverle la mirada al p\u00fablico. Intent\u00f3 parecer valiente, seguro de s\u00ed mismo, dispuesto a comenzar. Los pocos murmullos que se hab\u00edan despertado acallaron al instante, igual hicieron los ruidos extra\u00f1os de procedencia lejana. Sigui\u00f3 entonces el m\u00e1s tenso silencio. Su mente comenz\u00f3 a divagar de nuevo: se trataba de un silencio sepulcral, casi un silencio eterno que le habr\u00eda hecho suponer que se encontraba muerto de no ser porque su coraz\u00f3n bombeaba sangre a una velocidad vertiginosa para hacerlo sentir vivo, intranquilo\u2026, molesto.<\/p>\n\n<p>Los ojos le empezaron a llorar, ellos siempre tan oportunos. Su respiraci\u00f3n comenz\u00f3 a acelerarse ante la desesperaci\u00f3n. Pero su mirada segu\u00eda inexplicablemente \u00edntegra, y lo sab\u00eda pues no se hab\u00eda movido absolutamente nadie en el auditorio. Entonces pens\u00f3 en sincerarse ante la comunidad y amablemente retirarse, pues sab\u00eda que hab\u00eda llegado a un punto desde el cual le era imposible continuar. El profesor siempre hab\u00eda sido partidario de hacer la lucha hasta la muerte y en el caso de caer, entonces, con m\u00e1s entrega, levantarse; y s\u00f3lo por ese hecho, o un orgullo un tanto debilitado, decidi\u00f3 mantenerse en su sitio haciendo frente a la tormenta. Se dio cuenta que hab\u00eda dejado de respirar, as\u00ed que exhal\u00f3 profundamente y despu\u00e9s inhal\u00f3 con fuerza. Ah\u00ed solo, juzgado por m\u00e1s de trescientos pares de ojos curiosos, por m\u00e1s de trescientos o\u00eddos que no eran complacidos y m\u00e1s de trescientas lenguas que no dudar\u00edan en comentar al salir lo que hab\u00eda pasado, se sinti\u00f3 desvalido, peque\u00f1o e impotente. \u00bfD\u00f3nde hab\u00eda quedado la fuerza de voluntad del d\u00eda anterior cuando ensay\u00f3 frente al espejo? \u00bfD\u00f3nde hab\u00eda quedado aqu\u00e9l \u00e1nimo despu\u00e9s de que su mejor amigo le dijera que \u00e9l ser\u00eda capaz de eso y mucho m\u00e1s? Ahora lo recordaba. Su mejor amigo lo hab\u00eda metido en ese embrollo. Con raz\u00f3n no hab\u00eda podido negarse si el otro, haciendo o\u00eddos sordos a reclamos, le hab\u00eda sonre\u00eddo, dado unas palmadas en la espalda y dicho que confiaba en \u00e9l. Y ah\u00ed estaba el profesor ahora, ante una audiencia heterog\u00e9nea de todas edades y gustos. No hab\u00eda manera posible de complacerlos a todos o dejarlos medianamente satisfechos. Pero el tiempo segu\u00eda corriendo y no hab\u00eda dicho absolutamente nada. Quiz\u00e1 su lenguaje corporal lo hubiera dicho por \u00e9l, cuesti\u00f3n que se tem\u00eda.<\/p>\n\n<p>Su mente le instaba para que dijera al menos \u201cbuenos d\u00edas\u201d, pero \u00bfno ser\u00eda ya \u201cbuenas tardes\u201d? Ante la duda se qued\u00f3 nuevamente callado, adem\u00e1s de que comenz\u00f3 a sentir la lengua muy pesada. A duras penas pod\u00eda tragar saliva. \u00bfC\u00f3mo era posible que el p\u00fablico siguiera prest\u00e1ndole atenci\u00f3n? Todos estaban sumamente concentrados en \u00e9l. \u00bfQu\u00e9 les interesaba tanto? No hab\u00eda articulado ni un disimulado sonido, no se hab\u00eda movido ni un cent\u00edmetro de donde se hab\u00eda plantado hac\u00eda considerables minutos; sin embargo, los directivos e invitados extranjeros no le quitaban la mirada de encima, los alumnos destacados ni siquiera parpadeaban y, para colmo o fortuna, los alumnos indeseables no jugaban con el celular o platicaban con el amigo sentado al lado sino que lo miraban como nunca le hab\u00edan mirado antes, inclusive hab\u00edan relajado su mirada rebelde de imberbe picard\u00eda.<\/p>\n\n<p>Sin saber c\u00f3mo proceder del todo, abri\u00f3 la boca y dej\u00f3 que la palabra se formara sola. Con toda la potencia de que fue capaz, pues ignoraba si le hab\u00edan puesto un micr\u00f3fono ce\u00f1ido al saco, dijo un simple \u201cgracias\u201d. Satisfecho sonri\u00f3, pero asombrado sigui\u00f3 sonriendo, pues tan s\u00f3lo hubo pronunciado la palabra todo el auditorio se puso inexplicablemente de pie y comenz\u00f3 a aplaudir. Ciertas alumnas sentimentales se permitieron mostrar algunas l\u00e1grimas silenciosas que rodaban por sus mejillas. Desconcertado, el profesor continu\u00f3 sonriendo y busc\u00f3 una mirada de apoyo. Al fondo, su mejor amigo apareci\u00f3 tambi\u00e9n aplaudiendo acaloradamente, evidentemente satisfecho. El anterior debate mental ahora se pronunciaba a favor de una curiosidad extrema y al salir del auditorio, entre v\u00edtores, el profesor no pudo evitar escuchar los comentarios de algunos alumnos extrovertidos que lo calificaban como el discurso m\u00e1s sincero que hab\u00edan visto en su vida. Despu\u00e9s de algunas felicitaciones de ciertos directivos, que sin duda pensaban que se trataba de una brillante actuaci\u00f3n hecha con toda la intenci\u00f3n de hacer una cr\u00edtica social, el profesor sonri\u00f3 aliviado y se acerc\u00f3 a su mejor amigo dici\u00e9ndole que en realidad no hab\u00eda dicho nada. Su amigo respondi\u00f3, coincidiendo con todos los espectadores, que lo hab\u00eda dicho todo.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-33 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e8e92f2 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"e8e92f2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8bcc952 elementor-absolute elementor-view-default jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-icon\" data-id=\"8bcc952\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_position&quot;:&quot;absolute&quot;}\" data-widget_type=\"icon.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-icon-wrapper\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-icon\">\n\t\t\t<i aria-hidden=\"true\" class=\"icon icon-push-pin\"><\/i>\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-24c71dc jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"24c71dc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Durante la universidad tuve un profesor muy amable que daba clases muy buenas. Era, adem\u00e1s, muy accesible. Por extra\u00f1o que parezca, el profesor confes\u00f3 un d\u00eda que sufr\u00eda de p\u00e1nico esc\u00e9nico y que le costaba mucho trabajo hablar en p\u00fablico. No pude evitar llegar a casa ese d\u00eda, dejarme invadir por mi sensibilidad y redactarle este escrito. Se lo regal\u00e9 al d\u00eda siguiente.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6376438 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"6376438\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-df7ff17 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"df7ff17\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3148894 jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"3148894\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c49f7ea elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"c49f7ea\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-35775a4 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"35775a4\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2b360c5 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"2b360c5\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7587630 elementor-align-center jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7587630\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm elementor-animation-grow\" href=\"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/index.php\/capsulas\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">M\u00e1s c\u00e1psulas<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4e1d38e jltma-glass-effect-no\" data-id=\"4e1d38e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9b2427f elementor-align-center jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"9b2427f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm elementor-animation-grow\" href=\"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/index.php\/trayectoria-literaria\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">Trayectoria Literaria<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-34a16d2 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"34a16d2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>EL MEJOR DISCURSO El p\u00fablico lo miraba expectante. Se trataba de m\u00e1s de trescientas personas reunidas en un mismo auditorio. No hab\u00eda ventanas a la vista y las puertas se hallaban cerradas. No se escuchaba ni el m\u00e1s m\u00ednimo murmullo. Sin embargo, afuera del auditorio hab\u00eda una fila inmensa de todos aquellos que no hab\u00edan [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"plain-container","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"disabled","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"disabled","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"disabled","theme-transparent-header-meta":"disabled","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-1414","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-capsulas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1414"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1414\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2286,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1414\/revisions\/2286"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}