{"id":1445,"date":"2019-07-01T00:00:00","date_gmt":"2019-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/?p=1445"},"modified":"2021-06-27T19:41:29","modified_gmt":"2021-06-27T19:41:29","slug":"la-roca-viva","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/2019\/07\/01\/la-roca-viva\/","title":{"rendered":"La roca viva"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1445\" class=\"elementor elementor-1445\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-698e2c3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"698e2c3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-30945d1 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"30945d1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0cee6ee jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"0cee6ee\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">LA ROCA VIVA<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cd38452 jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cd38452\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Sin comprender del todo c\u00f3mo lleg\u00f3 a mis manos, siempre he tenido un pu\u00f1ado de tierra en casa. Amontonado, en ocasiones, debajo de la cama, otrora en la cocina, en el armario o sobre el librero. Un mont\u00f3n color marr\u00f3n oscuro, pocas veces explorado a fondo, pero que siempre me he jactado de conocer. Siempre lo he visto. Desde la m\u00e1s tierna infancia me ha acompa\u00f1ado. Algunos han criticado su aspecto; despu\u00e9s de todo, \u00bfqu\u00e9 hac\u00eda con un mont\u00f3n de tierra? Nada bueno podr\u00eda salir de ello. Sin embargo, yo sab\u00eda, por alguna raz\u00f3n extra\u00f1a ajena al com\u00fan entendimiento, que una joya se escond\u00eda en su interior. S\u00f3lo pocos lo reconoc\u00edan tras examinar detenidamente el bulto y recuerdo, ahora con una sonrisa, que sol\u00eda ofenderme cuando extra\u00f1os insinuaban que deb\u00eda pulir la joya una vez la extrajera de la tierra, como si dejara de tener sus propiedades intr\u00ednsecas s\u00f3lo por el hecho de permanecer envuelta en un conjunto de polvo sucio carcomido por el tiempo.<\/p><p>Yo hablaba de la joya imagin\u00e1ndola transparente y s\u00f3lida, casi lista para ser expuesta en las grandes subastas de diamantes. \u00bfC\u00f3mo sab\u00eda que era un diamante? No lo sab\u00eda. Quiz\u00e1 era solamente lo que deseaba que fuera, aunque todo lo que tuviera en realidad fuera un pu\u00f1ado de tierra de dudosa u olvidada procedencia. So\u00f1aba ya con lo que har\u00eda. Podr\u00eda volverse un dije o montarse en un anillo, pero nunca valiendo m\u00e1s el conjunto. El diamante ten\u00eda un valor infinito, casi invaluable. Me sab\u00eda rica en mi pobreza, abierta en mi cerraz\u00f3n, correcta en mi ignorancia, pero tambi\u00e9n desfalleciente en mi fortaleza, dudosa en mi certeza, humilde en mi grandeza. Una extra\u00f1a combinaci\u00f3n de ideas y sensaciones por tener un tesoro y poseerlo sin haberlo visto siquiera. Incluso, tocar la tierra y expugnarla para comprobar si hab\u00eda una pieza de cristal aguardando en su interior, parec\u00eda un sacrilegio. \u00a1C\u00f3mo dudar de aquello que se intuye! El m\u00e9todo cient\u00edfico era algo relegado a lo susceptible de comprobarse, cuando la duda apareciera; ciertamente no era una pr\u00e1ctica que pudiera auxiliar a aquello que, de antemano, se conoce; aquello que se siente. O quiz\u00e1s, las sensaciones ser\u00edan meramente para apaciguar aquellas dudas profundas y el temor de revelar aquello que nunca ha sido y s\u00f3lo se desea pudiera ser. Por fortuna, no fue el caso; de lo contrario, el bulto de tierra habr\u00eda terminado en el cementerio, alimentando a gusanos carro\u00f1eros que se pudrir\u00edan envenenados por las mismas sustancias viscosas que emanaban, cargadas del azufre que dejan los sue\u00f1os rotos y el ars\u00e9nico escondido en la amargura de saberse fracasado en la vital afrenta.<\/p><p>Sucedi\u00f3 que, un d\u00eda, tropec\u00e9 con un joyero. Literalmente ca\u00ed cuando mis pies se enredaron entre s\u00ed y me fui de bruces contra la acera. \u00c9l me tendi\u00f3 la mano para ayudarme a levantarme. Al principio no pude, creyendo que me hab\u00eda fracturado alg\u00fan tobillo. Despu\u00e9s, poco a poco, comenc\u00e9 a incorporarme. Aquel d\u00eda, como muchos de los anteriores en que caminaba sin rumbo definido, llevaba el mont\u00f3n de tierra guardado en un escapulario. Realmente no sab\u00eda qu\u00e9 hacer con \u00e9l. El joyero lo vio y no dijo nada, de momento, pero despu\u00e9s de que me ofreciera un vaso con agua en su tienda para recuperarme del ardor de la ca\u00edda, me hizo el comentario. \u201c<em>Bello diamante que llevas<\/em>\u201d. Yo me sorprend\u00ed por la certeza y, a la vez, la vaguedad del comentario. \u00bfC\u00f3mo pod\u00eda saber \u00e9l que hab\u00eda un diamante en lo m\u00e1s rec\u00f3ndito de aquel pu\u00f1ado de tierra? Yo no lo sab\u00eda, pero tampoco quer\u00eda averiguarlo. Me bastaba saber que un joyero experto en el oficio hubiera reconocido un diamante debajo de tanta inmundicia. Fue entonces que consider\u00e9 ense\u00f1\u00e1rselo. Pero hubimos de tener paciencia. La tierra se hab\u00eda aferrado con los a\u00f1os. De tanto haber visto c\u00f3mo se acumulaba, hab\u00eda llegado a quererla, por lo que, cuando mi mano quiso removerla, comenc\u00e9 a sentir un intenso dolor en el pecho.<\/p><p>Poco me importaba mi reciente golpe: mis rodillas rojizas que amenazaban con continuar brotando la sangre que me manten\u00eda con vida; los codos negros, magullados por el golpe contra el suelo raso; tampoco me importaba el golpe en la cabeza, cuando mis manos fallaron en contener la inercia que me precipitaba hacia abajo. Este dolor era m\u00e1s intenso, porque no era f\u00edsico. Aquella era<em> mi<\/em> tierra. El polvo de d\u00e9cadas atr\u00e1s me era sumamente conocido. Ten\u00eda una consistencia que podr\u00eda describirle a un ge\u00f3logo con los ojos cerrados, sin errar. La dominaba. Hab\u00eda permitido que cubriera lo que yo intu\u00eda era la joya m\u00e1s preciosa que se hubiere visto en mucho tiempo, sabiendo que el polvo evidenciaba la desidia y todo aquello que hab\u00eda impedido que pudiera ser. El polvo hab\u00eda surgido de cuadernos escolares quemados, de trofeos incinerados, hojas de calendario marchitas que marcaban los d\u00edas en que, por alguna u otra raz\u00f3n \u2013 si es que puede hablarse de razones \u2013 el quehacer se hab\u00eda pospuesto; sonrisas inconclusas y proyectos basados en premisas inmaterializadas que hab\u00edan requerido infinidad de horas h\u00e1biles para sortear los obst\u00e1culos que la realidad nunca present\u00f3. Dol\u00eda mucho. Remover tantos escombros que parec\u00edan datar de tres reencarnaciones. De lo que fue, lo que hubiera podido ser y lo que nunca ser\u00eda. Finalmente, mis dedos rozaron la superficie cristalina del diamante. Ah\u00ed estaba. Con mucho trabajo lo as\u00ed y lo extraje de la tierra. Era diminuto, al contrario de mis expectativas. \u201c<em>Crecer\u00e1<\/em>\u201d dijo el joyero, reconociendo una roca viva en mis manos.<\/p><p>Al principio no pod\u00eda creer que aquel pedazo de roca blanca fuera lo que hab\u00eda imaginado como el diamante di\u00e1fano de elegante porte y envidiables dimensiones. No sab\u00eda si mi desilusi\u00f3n aparente hab\u00eda motivado al joyero a hacer el comentario rid\u00edculo de que la piedra crecer\u00eda, como si se tratara de un cachorro de le\u00f3n. Quiz\u00e1 con el tiempo, quiz\u00e1 con agua, con vitaminas, con otro diamante, con fertilizante, con leche, con fr\u00edo, con oscuridad, con m\u00fasica, con tinta, con fe, con cari\u00f1o, con algo\u2026 \u00bfDe d\u00f3nde se obten\u00eda ese algo capaz de hacer crecer diamantes? El joyero me lo dijo, pero no le cre\u00ed entonces. Pens\u00e9 que la luz, hecha pasar a trav\u00e9s de otros diamantes, da\u00f1ar\u00eda las propiedades del m\u00edo, cuando lo que m\u00e1s me interesaba era que fuera admirado por su originalidad. Ten\u00eda una \u00e1vida sed porque la gente dijera \u201c<em>el diamante es as\u00ed<\/em>\u201d, en lugar de \u201c<em>el diamante se parece a<\/em>\u201d.<\/p><p>Tom\u00e9 entonces el diamante y lo guard\u00e9 en el escapulario. Tendr\u00eda que encontrar una forma para hacerlo crecer a su manera. Realmente no s\u00e9 si haya una manera o si, al final, la madurez termina por mostrar una v\u00eda prometedora que hace sentido a cualquiera. Una certidumbre que orilla hacia una determinada direcci\u00f3n pero que, a diferencia de la nuda sensaci\u00f3n, est\u00e1 provista de visi\u00f3n y de experiencia. No teme girar en sentido inverso el rumbo para mejorar la traves\u00eda; no se arrincona, sino que, incluso, solicita consejo. Nunca se ufana de tener la raz\u00f3n, pues el entendimiento le muestra que es natural equivocarse. No escoce ya la ignorancia. La piedra deja de empolvarse y as\u00ed puede poco a poco comenzar a nutrirse de nuevas perspectivas.<\/p><p>Yo lo intent\u00e9 sin convicci\u00f3n al principio, quiz\u00e1 movida m\u00e1s por una s\u00fabita curiosidad. Eleg\u00ed un diamante grande. Su precio, y no es que eso fuera su principal atributo, sino que era m\u00e1s bien circunstancial, era de un mill\u00f3n de d\u00f3lares. Lo estudi\u00e9 en el anonimato y, un d\u00eda \u2013 porque, despu\u00e9s aprend\u00ed tambi\u00e9n, las cosas duraderas no pueden realizarse de manera furtiva entre las sombras \u2013 dej\u00e9 que un rayo de luz lo atravesara e incidiera en mi diamante. Se ilumin\u00f3. Radi\u00f3 como nunca antes lo hab\u00eda visto. Fue tan bello. Un contacto m\u00e1s all\u00e1 del tiempo y el espacio que me devel\u00f3 la necesidad de cambiarme el apellido de lo profundo que fue. Ignoraba cu\u00e1nto val\u00eda mi piedra preciosa, pero pens\u00e9 que, si se comparaba con la finura y delicadeza del diamante que hab\u00eda hallado, pod\u00eda considerarlo un halago. As\u00ed fue que descubr\u00ed que los diamantes se nutren de la luz de otros diamantes y as\u00ed llegan a crecer. Efectivamente, la piedra estaba viva. No s\u00f3lo estaba viva, sino que ten\u00eda la capacidad de aprender. S\u00f3lo era cuesti\u00f3n de entender los principios f\u00edsicos de refracci\u00f3n y reflexi\u00f3n de la luz para usarlos a favor. \u00a1Cu\u00e1nta diferencia hay entre el razonamiento y el entendimiento! El primero resuelve y el segundo modifica; el primero es lineal y el segundo es circular; el primero es categ\u00f3rico, el otro es flexible; el razonamiento no puede amparar que un diamante crezca; el entendimiento, en cambio, apoya la hip\u00f3tesis y la sustenta.<\/p><p>Tengo entonces un diamante mediano que cultivo en todo momento. Ya no lo dejo en casa, aunque tampoco lo muestro a extra\u00f1os. Le mimo como si fuera una mascota que s\u00f3lo crece para m\u00ed. La gente imprudente suele hacer el comentario de que requiere pulirse. Ya no me ofendo. S\u00f3lo externan lo evidente. En eso, poco se puede decir que haya m\u00e9rito. Me alegro de verlo cada vez m\u00e1s fuerte, parecido a aquellos otros que adornan las vitrinas de la cultura que critican, sin que los transe\u00fantes lo imaginen si quiera. Los miran, por tanto, sin verlos. Su raciocinio advierte el centelleo de las gemas cuando las traspasa el sol, mas su entendimiento no alcanza a descifrar el fen\u00f3meno y terminan aplaudiendo los insultos, festejando las cr\u00edticas y adorando a aquellas figuras que les plasman desnudas sus facetas, a lo que ellos s\u00f3lo alcanzan a mirar el cart\u00f3n que se emple\u00f3 para hacerlas y la pintura que se us\u00f3 para decorarlas, sin sentirse, si quiera, interpelados, como si hicieran o\u00eddos sordos al escuchar repetidamente sus nombres, as\u00ed como suenan las campanas para llamar a una asamblea y s\u00f3lo se escucha el murmullo de los grillos que representan a aquellos pocos que se sintieron aludidos pero que tampoco tuvieron el coraje para apersonarse a la intempestiva vocaci\u00f3n. As\u00ed ser\u00e1 mi diamante un d\u00eda, cuando haya terminado de pulirlo bajo diferentes filtros confeccionados en diferentes lenguas. Estoy tan ocupada durante el d\u00eda, cazando gemas preciosas que me hagan ver nuevos prodigios, que casi no he regresado a casa, donde ni siquiera estoy segura de poder entrar de toda la tierra que han acumulado mis vecinos y que, me han contado, bloquea la puerta principal de mi morada.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-33 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e8e92f2 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"e8e92f2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8bcc952 elementor-absolute elementor-view-default jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-icon\" data-id=\"8bcc952\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_position&quot;:&quot;absolute&quot;}\" data-widget_type=\"icon.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-icon-wrapper\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-icon\">\n\t\t\t<i aria-hidden=\"true\" class=\"icon icon-push-pin\"><\/i>\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-24c71dc jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"24c71dc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Conoc\u00ed a Borges. El d\u00eda que lo le\u00ed por primera vez, me enamor\u00f3 su estilo. Tom\u00e9 pluma y papel y escrib\u00ed, de una sola intenci\u00f3n, el presente escrito, intentando, de alguna manera, asemejar su prosa. Con suerte algunos habr\u00e1n evocado al escritor Jorge Luis Borges al leer estas l\u00edneas.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6376438 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"6376438\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-df7ff17 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"df7ff17\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3148894 jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"3148894\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c49f7ea elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"c49f7ea\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-35775a4 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"35775a4\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2b360c5 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"2b360c5\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7587630 elementor-align-center jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7587630\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm elementor-animation-grow\" href=\"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/index.php\/capsulas\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">M\u00e1s c\u00e1psulas<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4e1d38e jltma-glass-effect-no\" data-id=\"4e1d38e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9b2427f elementor-align-center jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"9b2427f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm elementor-animation-grow\" href=\"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/index.php\/trayectoria-literaria\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">Trayectoria Literaria<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-34a16d2 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"34a16d2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>LA ROCA VIVA Sin comprender del todo c\u00f3mo lleg\u00f3 a mis manos, siempre he tenido un pu\u00f1ado de tierra en casa. Amontonado, en ocasiones, debajo de la cama, otrora en la cocina, en el armario o sobre el librero. Un mont\u00f3n color marr\u00f3n oscuro, pocas veces explorado a fondo, pero que siempre me he jactado [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"plain-container","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"disabled","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"disabled","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"disabled","theme-transparent-header-meta":"disabled","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-1445","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-capsulas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1445","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1445"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1445\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2210,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1445\/revisions\/2210"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1445"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1445"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1445"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}