{"id":1460,"date":"2018-07-01T00:00:00","date_gmt":"2018-07-01T00:00:00","guid":{"rendered":"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/?p=1460"},"modified":"2021-06-27T19:44:30","modified_gmt":"2021-06-27T19:44:30","slug":"miedo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/2018\/07\/01\/miedo\/","title":{"rendered":"Miedo"},"content":{"rendered":"\t\t<div data-elementor-type=\"wp-post\" data-elementor-id=\"1460\" class=\"elementor elementor-1460\">\n\t\t\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-698e2c3 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"698e2c3\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\" data-settings=\"{&quot;background_background&quot;:&quot;classic&quot;}\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-66 elementor-top-column elementor-element elementor-element-30945d1 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"30945d1\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-0cee6ee jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-heading\" data-id=\"0cee6ee\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"heading.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t<h2 class=\"elementor-heading-title elementor-size-default\">MIEDO<\/h2>\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-cd38452 jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"cd38452\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Es dif\u00edcil caminar con los ojos cerrados, pues no se puede distinguir la luz de las tinieblas. La imaginaci\u00f3n comienza a suplantar las sensaciones y cada paso parece ser la \u00faltima roca del camino hacia el abismo. Cu\u00e1n f\u00e1cil ser\u00eda todo si se pudiera ver la senda. Pero lamentablemente s\u00f3lo se puede ver la senda ajena. La propia est\u00e1 cubierta de una m\u00edstica aureola de misterio y fatalidad que encapsula una amarga sutileza de certeza. La senda ajena que uno ve, no se siente. Pero la vereda propia se siente sin poderla ver. Es as\u00ed que uno reclama en alto que los otros no comprenden, y tiene cierto dejo de raz\u00f3n, aunque tambi\u00e9n no es menos cierto que cada uno siente y se estremece con su propio camino.<\/p><p>Llega un punto, sin embargo, en que todo consejo parece in\u00fatil. El avanzar es en s\u00ed mismo un problema en lugar de un medio para alcanzar un fin. Las fuerzas se van desgastando poco a poco. La oscuridad comienza a ser insoportable. Para los cobardes, como yo, resulta una agon\u00eda que se prolonga con el silencio que se produce al tragarse uno las palabras de aliento que el alma no se atreve a pronunciar. Se busca una fuerza externa, pero es s\u00f3lo un remedio paliativo a un problema con ra\u00edces a\u00fan m\u00e1s profundas. Las palabras de aliento se las lleva el viento. Los abrazos que infunden \u00e1nimos se desvanecen cuando el sol se iza al d\u00eda siguiente. La certidumbre que muestra el calendario es desgarradora. El tiempo es un villano perverso que siempre encuentra la manera de hacerse presente: desde un inocente \u201cbuenos d\u00edas\u201d hasta un cruel \u201chasta ma\u00f1ana\u201d. El reloj de pulsera, cuan esclava, es un ferviente recordatorio de todas aquellas horas que, por desidia, se malgastan. Todas aquellas oportunidades que fluyen a nuestro lado como caudales de r\u00edo que, sabemos bien, no desembocar\u00e1n en el mar que anhelamos, sino que crear\u00e1n las olas de otro mar que poco a poco amenazar\u00e1 con ahogarnos en remordimientos y promesas sin cumplir.<\/p><p>El miedo es la reacci\u00f3n a todo ello. El mecanismo de defensa que nos pone alerta, pero que puede ser el mismo verdugo. As\u00ed, al final de la historia, no son ni el tiempo ni el resquebrajado camino los autores del fracaso, sino que, ir\u00f3nicamente, es el temor a fracasar el que produce el resultado que intentaba precisamente evitar. Una mala broma del destino o, quiz\u00e1, el desenlace esperado de adoptar una conducta autodestructiva. Poco hay que pueda decir a su favor aqu\u00e9l que enferma por no dejar su adicci\u00f3n al alcohol. As\u00ed tambi\u00e9n, poco hay que pueda argumentar aquel que se deja dominar por el miedo. Pues, al final de cuentas, el miedo no deja de ser una ilusi\u00f3n y, disfrazado de racional y experto en probabilidades, va abri\u00e9ndose paso en la naturaleza humana hasta manejarla por completo. Casi como si se tratara del\u00a0\u00a0 secuestro de un avi\u00f3n: se cambia el rumbo para estamparse contra un edificio y morir en el impacto; aunque de modo m\u00e1s sofisticado. El miedo parece encontrar el agujero en la argumentaci\u00f3n que da el amigo y el amado y engatusa a la raz\u00f3n para tenerla, obnubilada, a su merced, con estad\u00edsticas acerca de lo dif\u00edcil que es la empresa a emprender y c\u00f3mo las propias habilidades est\u00e1n poco preparadas para hacerle frente. La raz\u00f3n escucha y se convence y es ah\u00ed cuando el alma comienza a decaer. Aquella alma tierna y llena de ilusiones comienza a cuestionarse; comienza a pensar que, si la mente tan fr\u00eda y calculadora se convenci\u00f3, quiz\u00e1 tenga algo de raz\u00f3n y, en consecuencia, duda. Y no hay victoria m\u00e1s placentera para el miedo que ver que el alma duda. Pues la vida puede seguirse con una mente esc\u00e9ptica y con fuerzas diezmadas, pero no con un alma que vacila; pues cuando en el fondo hay turbulencia, entonces se deja de escuchar la voz interior, que es la \u00fanica que tiene siempre la raz\u00f3n. Y aquella voz interior podr\u00e1 desga\u00f1itarse indicando con se\u00f1ales de humo, y cuanto m\u00e9todo se invente para llamar la atenci\u00f3n, la direcci\u00f3n a seguir; pero si el miedo ensordece al alma y seduce a la raz\u00f3n, no habr\u00e1 quien la escuche y entonces s\u00ed se estar\u00e1 caminando, a ciegas, hacia el abismo mismo, y la voz interior no podr\u00e1 hacer m\u00e1s que anticipar la calamidad y ver c\u00f3mo paso a paso el ser se desvanece y sucumbe a la ilusi\u00f3n.<\/p><p>Sin embargo, el miedo requiere para propagarse que se crea que todo est\u00e1 perdido y que el panorama es, por dem\u00e1s, sombr\u00edo; esto quiere decir que, mientras se sienta miedo se tiene la capacidad de creer, es s\u00f3lo que se ha decidido creer en el camino equivocado. As\u00ed, la misma condici\u00f3n que condena al hombre es su salvaci\u00f3n, pues siempre se puede elegir creer en algo distinto. El miedo lo sabe bien y es por ello que elige primero convencer a la raz\u00f3n, pues sabe que solo no puede con el alma; y el alma, transparente y noble, no se da cuenta muchas veces que es infinitamente m\u00e1s poderosa que la mente y le otorga la debida deferencia. De esta manera, el \u00faltimo recurso que tiene la voz interior para retomar el control del ser es apelar al alma y recordarle los motivos por los cuales emprende la lucha en primer lugar. El alma dubitativa reacciona y contesta que los motivos se desvanecen poco a poco, que lo ha olvidado ya, que poco sentido tiene continuar una proeza destinada a fracasar. Pero la voz interior debe obligarla a recordar pues as\u00ed el alma podr\u00e1 darse cuenta que lo que buscaba, en realidad, no era la meta, sino las experiencias del camino. Si el alma recuerda que la fuerza radica en \u201cintentar\u201d m\u00e1s que en \u201cobtener\u201d; en \u201caprender\u201d, m\u00e1s que \u201cdominar\u201d, en \u201ccrecer\u201d m\u00e1s que en \u201ctriunfar\u201d, entonces podr\u00e1 vislumbrar que la lucha vale la pena por la lucha misma, por el transitar lo inexplorado y experimentar algo diverso y as\u00ed el fracasar o no carecer\u00e1 por completo de sentido, pues recordar\u00e1 que cada traves\u00eda tiene m\u00faltiples objetivos y, si bien triunfar es el \u00faltimo de ellos, no es el \u00fanico; y que poco se puede juzgar un cometido por el fin \u00faltimo. Recordar\u00e1 aquella inocente y c\u00e1lida sensaci\u00f3n que le produjo so\u00f1ar con el \u201cpuede ser\u201d. La satisfacci\u00f3n que le produjo el imaginar el \u201ccaso ideal\u201d. La ilusi\u00f3n que le llev\u00f3 a embarcarse sabiendo, desde el principio, que no era cosa f\u00e1cil y que hab\u00eda mucho sufrimiento por delante. As\u00ed, que el camino sea dif\u00edcil y pese el caminar no son argumentos novedosos capaces de llamar a retirada cuando se sab\u00edan desde un principio, pues es bien sabido que bajo advertencia no hay enga\u00f1o. De manera que las problem\u00e1ticas vislumbradas e identificadas de antemano no pueden pesar como argumentos que justifiquen el darse por vencido. Este argumento ser\u00e1 lo \u00fanico capaz de hacer reflexionar a la mente perturbada hasta que se d\u00e9 cuenta que, efectivamente, se ha dejado despistar. La mente, seria y orgullosa capitana, no aceptar\u00e1 tan f\u00e1cilmente su desliz, sino que culpar\u00e1 al alma, diciendo como siempre \u201cyo sucumb\u00ed ante razones, pero t\u00fa sucumbiste a las pasiones, al menos llevo m\u00e1s m\u00e9rito en ello y demuestro, una vez m\u00e1s, mi superioridad\u201d; a lo que el alma callar\u00e1, pues sabe bien que el mundo est\u00e1 m\u00e1s plagado de razones artificiales que de pasiones falsas y que si el miedo se encubra primero en la mente es porque sabe bien que \u00e9sta sucumbe a todo aquello que se vende como \u201crazonable\u201d sin discernir mucho el producto de la envoltura. La voz interior respirar\u00e1 aliviada, pues prefiere que mente y alma se disputen su superioridad mientras le hagan caso y ambas escuchen el comp\u00e1s que marca la direcci\u00f3n correcta. \u00bfY cu\u00e1l es la direcci\u00f3n correcta? Podr\u00edan algunos preguntar. La direcci\u00f3n correcta es aquella que no necesita preguntarse, sino que se asume. No atiende a razones para justificarse ni a pasiones para realzar su importancia. Jam\u00e1s podr\u00e1 contestar a la pregunta favorita de la mente \u201c\u00bfpara qu\u00e9?\u201d, ni a la pregunta favorita del alma \u201c\u00bfpor qu\u00e9?\u201d; sino que se mantendr\u00e1 inmutable respondiendo, cuando se le d\u00e9 la gana responder, \u201cporque s\u00ed\u201d. Ya que la voz interior no requiere ver el camino que se pisa, ya que sabe bien que los caminos son muchos, no uno solo como err\u00f3neamente creen la mente y el esp\u00edritu; y es la voz interior la que, en realidad, lo dise\u00f1a. \u00bfLa meta? La perfecci\u00f3n del ser. \u00bfEl camino? El m\u00e1s efectivo. Muchas veces, el m\u00e1s doloroso. Cu\u00e1n enga\u00f1ados est\u00e1n la mente y el alma si creen que transitan por una vereda hacia un lugar de reposo, sorteando toda clase de tormentas; cuando en realidad la voz interior busca precisamente tormentas qu\u00e9 sortear, pues sabe que no hay otra manera m\u00e1s efectiva para aprender a caminar que caminando, ni de volverse fuerte que enfrentando desaf\u00edos, que uno es tan grande como los obst\u00e1culos que se plantea y que uno vence cuando es capaz de internarse en la tormenta con el cuerpo desnudo y con la cara en alto, pensando en la calidez del \u201cpuede ser\u201d.<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-33 elementor-top-column elementor-element elementor-element-e8e92f2 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"e8e92f2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-8bcc952 elementor-absolute elementor-view-default jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-icon\" data-id=\"8bcc952\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-settings=\"{&quot;_position&quot;:&quot;absolute&quot;}\" data-widget_type=\"icon.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-icon-wrapper\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-icon\">\n\t\t\t<i aria-hidden=\"true\" class=\"icon icon-push-pin\"><\/i>\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-24c71dc jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-text-editor\" data-id=\"24c71dc\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"text-editor.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<p>Sufr\u00eda de un ataque de miedo y no pod\u00eda dormir. Hab\u00eda tomado la decisi\u00f3n de independizarme y dejar de vivir con mis padres. Sab\u00eda que era una de las decisiones m\u00e1s importantes de mi vida, pero, en el fondo, me aterraba. S\u00f3lo logr\u00e9 conciliar el sue\u00f1o despu\u00e9s de haber escrito, de una sola intenci\u00f3n y sin releerlo cuando termin\u00e9, el presente texto.\u00a0<\/p>\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-6376438 elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"6376438\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-100 elementor-top-column elementor-element elementor-element-df7ff17 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"df7ff17\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-3148894 jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-spacer\" data-id=\"3148894\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"spacer.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-spacer\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-spacer-inner\"><\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<section class=\"elementor-section elementor-top-section elementor-element elementor-element-c49f7ea elementor-section-boxed elementor-section-height-default elementor-section-height-default jltma-glass-effect-no\" data-id=\"c49f7ea\" data-element_type=\"section\" data-e-type=\"section\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-container elementor-column-gap-default\">\n\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-35775a4 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"35775a4\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-2b360c5 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"2b360c5\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-7587630 elementor-align-center jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"7587630\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm elementor-animation-grow\" href=\"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/index.php\/capsulas\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">M\u00e1s c\u00e1psulas<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-4e1d38e jltma-glass-effect-no\" data-id=\"4e1d38e\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap elementor-element-populated\">\n\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-element elementor-element-9b2427f elementor-align-center jltma-glass-effect-no elementor-widget elementor-widget-button\" data-id=\"9b2427f\" data-element_type=\"widget\" data-e-type=\"widget\" data-widget_type=\"button.default\">\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-widget-container\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<div class=\"elementor-button-wrapper\">\n\t\t\t\t\t<a class=\"elementor-button elementor-button-link elementor-size-sm elementor-animation-grow\" href=\"http:\/\/pensamientos-paralelos.com\/index.php\/trayectoria-literaria\/\">\n\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-content-wrapper\">\n\t\t\t\t\t\t\t\t\t<span class=\"elementor-button-text\">Trayectoria Literaria<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/span>\n\t\t\t\t\t<\/a>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t<div class=\"elementor-column elementor-col-25 elementor-top-column elementor-element elementor-element-34a16d2 jltma-glass-effect-no\" data-id=\"34a16d2\" data-element_type=\"column\" data-e-type=\"column\">\n\t\t\t<div class=\"elementor-widget-wrap\">\n\t\t\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/div>\n\t\t\t\t\t<\/div>\n\t\t<\/section>\n\t\t\t\t<\/div>\n\t\t","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>MIEDO Es dif\u00edcil caminar con los ojos cerrados, pues no se puede distinguir la luz de las tinieblas. La imaginaci\u00f3n comienza a suplantar las sensaciones y cada paso parece ser la \u00faltima roca del camino hacia el abismo. Cu\u00e1n f\u00e1cil ser\u00eda todo si se pudiera ver la senda. Pero lamentablemente s\u00f3lo se puede ver la [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"om_disable_all_campaigns":false,"_monsterinsights_skip_tracking":false,"_monsterinsights_sitenote_active":false,"_monsterinsights_sitenote_note":"","_monsterinsights_sitenote_category":0,"site-sidebar-layout":"no-sidebar","site-content-layout":"plain-container","ast-site-content-layout":"","site-content-style":"default","site-sidebar-style":"default","ast-global-header-display":"","ast-banner-title-visibility":"","ast-main-header-display":"disabled","ast-hfb-above-header-display":"","ast-hfb-below-header-display":"","ast-hfb-mobile-header-display":"","site-post-title":"disabled","ast-breadcrumbs-content":"disabled","ast-featured-img":"disabled","footer-sml-layout":"disabled","theme-transparent-header-meta":"disabled","adv-header-id-meta":"","stick-header-meta":"","header-above-stick-meta":"","header-main-stick-meta":"","header-below-stick-meta":"","astra-migrate-meta-layouts":"default","ast-page-background-enabled":"default","ast-page-background-meta":{"desktop":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"ast-content-background-meta":{"desktop":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"tablet":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""},"mobile":{"background-color":"var(--ast-global-color-5)","background-image":"","background-repeat":"repeat","background-position":"center center","background-size":"auto","background-attachment":"scroll","background-type":"","background-media":"","overlay-type":"","overlay-color":"","overlay-gradient":""}},"footnotes":""},"categories":[16],"tags":[],"class_list":["post-1460","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-capsulas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1460","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1460"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1460\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":2225,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1460\/revisions\/2225"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1460"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1460"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/almudenaoterodelavega.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1460"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}